Tenía cerca de 20 años de no acercarme a la poesía. He aquí mis primeras incursiones de 2024.

I.
Finos acabados en tu mirada
La soledad como un vago que canta
secretos a voces
La lucha está perdida:
contra la pasión no se puede nada
Rítmica agonía es la poesía
que nos obliga a avanzar
como pájaros a ciegas
adorando al dios de los bosques
II.
Fuimos nobles coleópteros
sobre pétalos azulados
Fuimos testigos absortos
de lámparas velándose
al amanecer
Atrapados en el vicio
de los sentimientos encontrados
Hora de pasar la página
e intercambiar corazas
III.
Se yerguen como tallos los rascacielos
en la ciudad de los espejismos
El trono de plata languidece
rodeado de transeúntes
Los ansiados aplausos dispersándose
como una bandada de pájaros
bajo el cielo otoñal
Al fondo de mi equipaje
cartas y abrazos cifrados
en dialectos ignotos del alma
¡Adiós arcoiris que adornas
al mar cenizo y desconsolado!
El viaje ha finalizado:
hemos dado con la flor abisal