En estas líneas, deseo resumir algunos puntos de la discusión del psicoanálisis de Jung que tuve con el profesor Christian Larreynaga de la Universidad Don Bosco. La sesión tuvo lugar el 24 de julio de 2026 en San Salvador.
Sobre mi teoría fenomenológica de los sueños
Como punto de partida, el profesor Larreynaga tuvo la cortesía de indagar sobre el origen de mis investigaciones resumidas en el artículo "Fenomenología de los sueños", publicado en la revista Estróbilos Rodantes 3 (2026). Traté de explicar cómo mis primeras experiencias psicoanalíticas (siguiendo a Jung) me llevaron a mejorar drásticamente la habilidad de soñar, y posteriormente mi curiosidad me llevó a la observación crucial de que dicha mejora podía justificarse mediante la fenomenología de Jacobo Grinberg: se trata de un refinamiento del "instrumento de observación de los sueños". Posteriormente, me di cuenta de que estas ideas podían usarse para sustentar la metafísica de Carlos Castaneda, que yo llamo "chamanismo abstracto", y que propone el acceso a una infinidad de realidades alternativas, a través de las cuales podemos aprehender el funcionamiento de nuestra experiencia consciente.
Este sistema me permitió subsanar lo que en mi opinión es una dificultad del trabajo de Castaneda: se trata de una teoría sumamente abstracta y difícil de acuerpar, en el sentido de reconstruir y replicar la experiencia que llevó a Castaneda a postular sus teorías. En su obra, Castaneda afirma que durante los sueños pueden practicarse destrezas de percepción que gradualmente se fusionan con la percepción consciente. A este acto se le denomina "ensoñar" en su terminología, y se acerca más a un estado de trance o ensoñación que a un sueño en el sentido habitual.

Fuente: Wikipedia Commons.
La experiencia psicoanalítica según Jung
Llevo ya un par de años involucrado con las teorías de Jung y poniéndolas en práctica a través de mi experiencia personal. Dejando de lado detalles técnicos de la teoría junguiana, el objetivo fundamental de la práctica psicoanalítica es establecer una conexión entre el ego (definido como el centro aparente de la conciencia) y el inconsciente. Para Jung, esto entraña otorgar una categoría ontológica al inconsciente en igualdad a la realidad de la experiencia consciente, i.e. como fuente de una realidad objetiva que puede explorarse empíricamente. Hay una famosa anécdota contada por Marie-Louise von Franz, la gran protegida de Jung, quien iniciando su formación se impresionó con el caso de una paciente que afirmaba que luchó con un demonio en la luna. Cuando von Franz expresó su escepticismo, Jung sentenció: Si ella dice que estuvo en la luna, ¡de verdad estuvo en la luna!
Este vínculo entre el ego y el inconsciente se construye progresivamente; dicho aspecto constructivo es análogo al desarrollo de la percepción según Castaneda y Grinberg. Este proceso, llamado formalmente individuación, parte generalmente de una experiencia de lo inconsciente que suele señalar un momento oportuno para el desarrollo de la consciencia. De manera general, la conexión con el inconsciente es un medio de comunicación que funciona en ambas direcciones. Tal y como recién señalamos, el inconsciente suele comunicarse a través de sueños, fantasías, visiones, etc. los cuales son el material de mejor calidad al contener el mínimo de interpretación desde la perspectiva del ego. La parte interesante es que el inconsciente responde a la actitud del ego, lo cual mostraré con la parte práctica de la siguiente sección (mediante mis sueños).
Ahora bien, la manera en que el ego se comunica con el inconsciente es en principio a través de la atención y observación. Jung hablaba de cultivar la "devoción al inconsciente"; en efecto, si bien la comunicación con el inconsciente ocurre en principio de manera intelectual, nos daremos cuenta de que la acción suele ser determinante a la hora de demostrar qué tanto creemos en nuestro propio mensaje. ¿Acaso no es lo mismo cuando intentamos entablar una relación con otras personas?
En resumen, la observación de los sueños puede tomarse como un punto de partida para entendernos mejor, y esta información puede formar parte de un proceso de desarrollo personal que obedece a la naturaleza dinámica del inconsciente. Pasemos a divertirnos con la parte práctica.

Mi primera experiencia del ánima
Jung mismo hablaba de la introducción al inconsciente como un ritual iniciático. En mi caso, la experiencia correspondió a sueños iniciáticos que marcaron mi relación personal con el inconsciente, aunque en el momento fui incapaz de apreciar correctamente qué significaban estos sueños para mí.
El profesor Larreynaga tuvo la cortesía de compartir un sueño conmigo y pedir mi interpretación. Se trataba de la visión de una familiar fallecida: un sueño con características arquetípicas. He aquí una redacción de su puño y letra.
Caminaba junto a Margarita, charlábamos, y enseguida logré tener conciencia del sueño. Una vez recordé que no estaba ya más en este mundo, me vi envuelto en el sueño como una realidad, lo manipulé, y tuve la oportunidad de hablarle y decirte lo que mi corazón deseaba desde hace mucho tiempo. Le senté en una banqueta tomándole de ambas manos y arrodillado, le pedí un último consejo. Me dijo: Escucha las enseñanzas de Dios, porque hay al otro lado alguien que te escucha.
Rompí en llanto, le dije que comprendía sus palabras. Ella comenzó a llorar conmigo, su llanto era tan real, sus manos eran tan reales, sus lágrimas eran tan reales. Mientras yo me desvanecía para despertar. Fin del sueño.
Un sueño arquetípico indica un patrón en nuestras vidas, que goza de cierta universalidad, i.e. es un motivo cultural, mitológico, etc. que se ha repetido en numerosas ocasiones en la historia humana. Ahora bien, la correcta lectura de un significado tan abstracto requiere de una actitud un tanto impersonal hacia los símbolos de nuestro inconsciente. En el caso de alguien cercano a nosotros, se requiere de mucha madurez emocional para distinguir si el sueño trata de nuestra relación personal, o si el inconsciente está proyectando sobre la imagen del ser querido un significado impersonal, o en otras palabras arquetípico.
En mi interpretación, el sueño del profesor Larreynaga está relacionado con un aspecto místico del ánima, el cual es un arquetipo consistente en la agregación de todas las imágenes femeninas dentro del varón. Por ejemplo: familiares, amigas, parejas, figuras de la cultura popular, etc. Ahora bien, la componente mística o espiritual del arquetipo se manifiesta en figuras míticas tales y como hadas, sirenas, diosas e incluso ¡el alma! Estas comparten la peculiar característica de poblar otros mundos, y de no pertenecer de todo al nuestro.
Si bien el ánima contiene la imagen de la madre dentro de sí, su rol dentro de la psique no está limitado a lo libidinal (en el sentido freudiano del complejo de Edipo). Jung hizo el singular descubrimiento de que a partir de cierto nivel de diferenciación, el ánima comienza a trabajar de manera autónoma en el inconsciente como un mediador entre lo personal y lo colectivo. Dicho de otra forma, el ánima puede guiar al varón en su proceso de individuación mostrando oportunamente ingredientes para la construcción del Yo, representados mediante símbolos femeninos.

Debido a la dificultad del arquetipo, que tradicionalmente es amplificado mediante mitos, cuentos y leyendas (tal y como en el tratado clásico Ánimus y ánima de Emma Jung), con completa honestidad admití que no tenía a la mano mejor recurso que mis propios sueños. Tuve a bien presentar las siguientes experiencias que tuve en mi infancia a los 13 años. En ese entonces, la muerte de mi abuela de crianza era muy reciente, y el impacto psicológico que recibí fue considerable. El primer sueño, que todavía puedo recordar vívidamente, es el siguiente.
Estaba viendo el patio delantero de mi casa, donde se solían acumular las hojas secas de un árbol de pitos. Divisé en medio del patio a mi abuelita, con una apariencia similar a la de antes de su enfermedad, y una vestimenta sencilla de blusa y falda. Estaba barriendo las hojas, y el sonido que hacía con la escoba era idéntico al que escuchaba en las mañanas cuando era niño. Toda la escena estaba inundada de luz, y el instante en el que barría pareció durar una eternidad. Fin del sueño.
Si bien este sueño todavía tiene el poder de conmoverme después de 24 años, la escena en sí misma es muy serena y hermosa, de una forma imposible de capturar en palabras... Es algo que para mí representa parte de mi espíritu. Muchos años después he caído en la cuenta de que esto concuerda con la experiencia junguiana del ánima como una figura (femenina) sublime y luminosa que nos muestra indicios de lo eterno.
Extrañamente, luego de este sueño siguió una serie de sueños arquetípicos relacionados con la muerte. Aun cuando no comprendo del todo el simbolismo, la única pista que tengo al respecto es que en las semanas previas a la muerte de mi abuelita se habló en casa del canto de la aurora, un célebre mensajero de la muerte en el folclor salvadoreño. Comparto así, pues, la serie de sueños del pájaro negro.
Primer sueño. Estaba viendo hacia afuera de mi casa. La escena era blanca casi sin ningún color. Vi un pájaro que parecía un zanate completamente negro, con una cola en forma de abanico de la que sobresalían varias agujas de oro. El pájaro estaba de espaldas hacia mí; en cuanto sintió mi mirada se giró lentamente para verme y pude contemplar su cola completamente desplegada como un pavorreal. En un instante emprendió el vuelo. Fin del sueño.
Segundo sueño. Estaba asomándome a una ventana del cuarto de mi mamá. Podía ver un muro enfrente. Sobre el muro estaba posado el mismo pájaro negro. Al igual que en el sueño anterior, al sentir mi mirada se volteó y salió volando. Fin del sueño.
Tercer sueño. Estaba parado en la calle enfrente de mi casa. Al momento pasó un pájaro volando por encima de mi cabeza, y sentí el impulso de perseguirlo. Logré alcanzarlo y sujetarme de sus patas. A pesar de que el pájaro no era tan grande, sentí una fuerza que me elevaba hacia arriba cada vez más alto. Fin del sueño.
Resultados de la sesión
Si bien la sesión con el profesor Larreynaga fue espléndida, me sentí un tanto apenado por no tener una interpretación inmediata a su sueño. Me preocupaba que la sesión fuera "productiva" en algún sentido. Grande fue mi sorpresa al tener la misma noche una reacción de mi inconsciente a través del siguiente sueño.
Estaba en la habitación de un hotel. Todo era blanco. Al fondo había como una especie de gavetero, siempre de color blanco. Yo estaba sentado en una cama de sábanas blancas y a la izquierda mía había una mujer de pie. No tenía cara; sólo vi que llevaba puesto un traje de ejecutiva de color gris o perla, con cabello rubio algo corto. Parecía un personaje de película.
La mujer se acercó y me dijo que mi abuela tenía poco tiempo, y que me mandaba sus últimas palabras. Entonces me entregó una toalla que reconocí como mía desde niño (blanca con un monstruo azul). Tomé la toalla con las dos manos como un pergamino, y vi que la superficie con el estampado estaba recubierta con renglones de caligrafía en tinta roja. Intenté enfocar mis ojos; la caligrafía era muy fluida pero prácticamente ilegible. Me quedé a medias intentando descifrarla. Fin del sueño.
Si bien este sueño es muy críptico, se me hace más fácil de interpretar que los sueños de mi infancia. En primer lugar, el ambiente blanco, pulcro y clínico lo asocio con la muerte. La figura femenina es colectiva (sin rostro), y vestía un traje de oficina similar al de mi madre cuando trabajaba en mi infancia: por ello, me inclino a interpretar esta imagen como un aspecto del ánima portadora de un mensaje del otro mundo.

Sin duda alguna el símbolo más interesante es el de mi toalla de niño; por un lado, es un objeto nostálgico muy querido que proviene de mi infancia, pero en el sueño se convierte en un objeto solemne. Extrañamente, el mensaje está superpuesto con el estampado y no está escrito en el lado liso. Más aún, el sueño mismo muestra su propia impenetrabilidad al exhibir su mensaje de manera completamente ilegible. Curioso y caprichoso, ¿verdad? En todo caso... Gracias por el mensaje desde el otro mundo. $\blacksquare$