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El presente ensayo ha sido publicado en la revista Estróbilos Rodantes No. 3 (mayo 2026). Enlace al final del texto.

El objetivo de este ensayo es introducir al lector mis investigaciones sobre la fenomenología de los sueños, apoyándome en tres autores destacados con los que he cultivado mi mente: Carl Gustav Jung, Carlos Castaneda y Jacobo Grinberg. Este es parte de un proyecto filosófico esbozado en una conferencia titulada "Atención, voluntad y deseo", que impartí en el XI Encuentro Anual de Filosofía 2025 de la Universidad de El Salvador. Agradezco a amigos y colegas de la Asociación General de Estudiantes de Filosofía (AGEF) por la oportunidad de exponer y discutir mis ideas en dicho evento.


Jung, Castaneda y Grinberg

Antes de comenzar con nuestro recorrido, considero conveniente presentar al lector las semblanzas de tres pensadores que moldearon considerablemente mi concepto de los sueños, pasando de ser una mera ocurrencia a una actividad creativa y transformadora de mi realidad.

De izquierda a derecha: Carl Jung, Carlos Castaneda y Jacobo Grinberg.

Carl Gustav Jung (1875-1961) fue un psiquiatra y psicólogo suizo que fundó su propia teoría y práctica psicoanalítica (psicoterapia) luego de colaborar cercanamente con Sigmund Freud. Luego de un cisma con Freud en 1913, Jung procedió a elaborar sus propias ideas sobre el inconsciente y métodos para la exploración del mismo a través de sueños y fantasías. Si bien el sistema de pensamiento junguiano es muy amplio y su influencia sobre mi persona ha sido enorme, me contentaré con destacar que es la actitud junguiana la que me empujó por el camino de los sueños, entiéndase: considerar al inconsciente como la fuente de una realidad objetiva digna de ser explorada, con igual legitimidad que el mundo material. Jung argumenta (y acaso muestra con su propio ejemplo) que esta actitud nos permite extraer del inconsciente información clave para el recorrido de la vida humana, a través de un proceso permanente llamado individuación.

Carlos Castaneda (1925-1998) fue un antropólogo y escritor estadounidense, que a partir de los años setenta comenzó una serie de libros que desarrollan un punto de vista chamánico de la realidad. Castaneda afirma que su obra es autobiográfica, y se basa en su formación como discípulo de don Juan Matus, un chamán de los indios yaquis del desierto de Sonora en México. Lo que entendemos por "chamanismo" aquí no es un fenómeno antropológico en sí, sino un "chamanismo abstracto" desligado de cualquier religión o cultura, que explica la naturaleza de la realidad en términos de energía. La realidad de Carlos Castaneda se asemeja a la voluntad de Schopenhauer en tanto se trata de un proceso energético ciego y amoral, sujeto a ciertas reglas que pueden practicarse para ejercer cierto control sobre la misma. Si bien la obra inicial de Castaneda promueve experiencias con sustancias psicotrópicas, posteriormente plantea ejercicios para lograr este control de manera permanente. Una de estas técnicas, el ensoñar, requiere el desarrollo de una llamada segunda atención, que toma como modelo la percepción durante los sueños, y gradualmente va fusionándose con la percepción consciente. Este es el aspecto de la teoría de Castaneda que deseo retomar aquí.

Jacobo Grinberg (1946-?) fue un científico mexicano famoso por sus estudios del chamanismo mexicano, meditación, misticismo, telepatía y otros fenómenos parapsicológicos usando un paradigma científico, intentando así reconciliar ciencia y espiritualidad. Sus investigaciones culminan en la teoría sintérgica, una fenomenología de la conciencia basada en un sistema triuno: el observador, lo observado (la realidad) y el instrumento de observación. Dentro de esta teoría, el refinamiento del instrumento de observación permite a su vez expandir la percepción de la realidad, y por tanto adquirir la capacidad de percibir fenómenos considerados habitualmente paranormales o parapsicológicos. Grinberg fue una figura muy carismática hasta su misteriosa desaparición en 1994, y desde entonces se ha especulado mucho sobre la naturaleza de sus investigaciones. Curiosamente, a pesar de gozar de popularidad en nuestra época, poco se menciona que fue un autor muy prolífico y que su obra es accesible al lector curioso.


La experiencia del soñador (dualidad de los sueños)

En estas líneas abordaremos la experiencia de los sueños como fenómeno mental. Tomaremos prestados elementos de la fenomenología de Jung, Castaneda y Grinberg.

Filosóficamente, nos interesa averiguar qué nos pueden decir los sueños sobre la naturaleza de nuestra realidad material. Partiendo de la premisa de que los sueños nos muestran cierto tipo de realidad, podemos acercarnos desde un punto de vista metafísico: ¿qué es ser dentro de un sueño? Empero, debido a la extrema complejidad del inconsciente, la descripción de una metafísica de los sueños parece harto difícil; aunque por otra parte sí existen descripciones prolijas del mundo de los sueños, entre las cuales destaco las del místico Ibn Arabi.[1]

Pasamos así a enfocarnos en la experiencia del soñador, lo cual tiene la ventaja de obviar estas dificultades metafísicas. Para entender la realidad de los sueños, necesitamos aprehender la noción de participar en un sueño, es decir ¿en qué consiste ser soñado? Encontrando así un principio que yo denomino la dualidad de los sueños: la experiencia del soñador corresponde (en el sentido fenomenológico) a la experiencia de formar parte de un sueño. Esta idea es bastante antigua; su belleza y profundidad puede apreciarse en la parábola taoísta del Sueño de la mariposa, que aparece en el Zhuangzi, uno de los libros fundamentales del taoísmo que data de hace más de 2000 años. Dejamos aquí una reproducción del texto:

En otros tiempos, Zhuang Zhou soñó que era una mariposa; una mariposa que aleteaba ligera y gozosa, contenta y a gusto consigo misma. Dentro del sueño ignoraba que era Zhou. De pronto despertó sobresaltado siendo Zhuang Zhou. No sabía si era Zhou quien había soñado que era una mariposa, o si era la mariposa quien soñaba que era Zhou. Entre Zhou y la mariposa debe haber, sin duda, alguna distinción. A esto se le llama la transformación de las cosas.

Zhuangzi soñando con una mariposa, Ike no Taiga (Japón, s. XVIII)

Otra referencia más moderna es el célebre poema de Edgar Allan Poe A dream within a dream (1849), del cual enfatizamos los versos:

All that we see or seem
Is but a dream within a dream.

Así, tenemos indicios de la posibilidad de aplicar la fenomenología de la realidad consciente al fenómeno inconsciente de los sueños. Este es justamente el enfoque de Jung en su análisis de sueños y en su técnica de imaginación activa: ante todo, considerar a los sueños y fantasías como fenómenos dignos de ser estudiados. Con la práctica, nuestra observación e interpretación nos permite entender al inconsciente como un proceso dinámico, o como el mismo Jung diría, una entidad viva y autónoma.

Tenemos otro punto de vista en la filosofía de Carlos Castaneda: la realidad tiene un sinfín de matices y niveles de profundidad, a los cuales puede accederse adaptando adecuadamente la percepción del mundo material. Como mencionábamos en la sección anterior, las sustancias psicotrópicas son una herramienta que nos permite acceder a esta sensibilidad de manera temporal. Sin embargo, lo que nos interesa aquí es el desarrollo de una nueva percepción basada en la experiencia de los sueños; esto es lo que Castaneda llama la "segunda atención" y es explicada en detalle en su último libro El arte de ensoñar (1993).

Ahora que dejamos clara la sutileza de la percepción de los sueños, nos interesa entender la manera en que la percepción del soñador afecta su experiencia. Para ello consideramos un instrumento de observación de los sueños, siguiendo a Grinberg.[2]

Grinberg plantea que nuestra percepción de la realidad es moldeada por nuestro condicionamiento social y cultural, que imponen filtros que nos impiden acceder a la verdadera naturaleza de la realidad, y por tanto nos impiden acceder a información valiosa para nuestra experiencia humana, particularmente en torno a temas difíciles como lo espiritual, religioso, sobrenatural, etc. El énfasis de su sistema filosófico está entonces en remover gradualmente estos sesgos, en otras palabras, purificar el instrumento de observación de la realidad. Conforme dicho instrumento se refina, lo observado va formando parte de los contenidos mentales del observador, y asimismo dichos contenidos mentales estarán disponibles para realizar nuevas observaciones. Luego, entre más profunda es la percepción de la realidad, la división entre el observador y lo observado se disuelve (muerte del ego), lo cual se asemeja a la no dualidad de las filosofías orientales, pero asimismo incorpora también información sobre la calidad de la percepción. Entre más fina es la percepción, mayor es la correspondencia entre el observador y lo observado, y el mero acto de percepción en sí mismo registra la información de dicha correspondencia. Por tanto, el refinamiento del instrumento de observación nos lleva a una unificación de los contenidos mentales, que corresponden a diversidad de experiencias que Grinberg recoge bajo el nombre de iluminación: misticismo, chamanismo, psicodelia, etc.

Aplicando el modelo mental de Grinberg a la percepción de los sueños, entendemos que al mejorar nuestra percepción de los sueños podremos extraer información del inconsciente y aplicarla en nuestra vida consciente. Esto está en concordancia con la teoría junguiana, la cual plantea que el proceso de individuación se alcanza mediante un mecanismo llamado la función trascendente que permite acceder a los contenidos del inconsciente e interpretarlos correctamente. En el modelo mental de Jung, el inconsciente se organiza naturalmente en símbolos (arquetipos), que corresponden a procesos mentales predeterminados. Si bien los arquetipos tienen un carácter universal, la parte difícil de la individuación consiste en que la interpretación de los mismos depende considerablemente del observador. A través de su práctica psicoanalítica, Jung demostró que los símbolos personales pueden ser explorados mediante el estudio de sueños y fantasías en primera instancia, y además a través de actividades creativas o artísticas que permitan una expresión pura del inconsciente. Obtenemos de paso una interpretación de la función trascendente de Jung como un mecanismo de observación y construcción de la realidad a partir de contenidos del inconsciente.

Por otra parte, la “segunda atención” de Castaneda lleva en la práctica a estados de conciencia poco convencionales, tales y como: sueños lúcidos, experiencias extracorporales, contacto con entidades ajenas a nuestra realidad (seres inorgánicos), convertirse en animales y objetos, e incluso ¡cambiar de sexo! Es interesante notar cómo estas experiencias "chamánicas" tienen una notoria cercanía al mundo de los sueños. Apoyándonos en Grinberg, esta extensión de la percepción de los sueños a fenómenos "emparentados con los sueños" es bastante natural, pues simplemente se trata de ajustes al instrumento de observación de los sueños que nos permiten acceder gradualmente a nuevas realidades.


La atención de los sueños

En la sección anterior argumentamos que numerosas experiencias mentales son equivalentes a los sueños a nivel fenomenológico, es decir pueden accederse partiendo de la observación de los sueños como modelo y ajustando acordemente. Si bien los tres autores mencionados tienen sus propias técnicas más o menos divergentes, deseo concluir este ensayo mostrando cómo todas tienen en común el concepto de atención.

La idea de la atención como mecanismo de control de la realidad no es nueva. Podemos referirnos por ejemplo al pragmatismo, que plantea que la realidad es construida a partir de nuestra percepción. De hecho, tenemos la siguiente frase de William James:[3]

My experience is what I agree to attend to.

Es interesante notar que en los sueños gozamos de un “grado de atención” cualitativamente distinto del de nuestra conciencia normal. También invitamos al lector a reflexionar sobre la calidad de nuestra atención durante fenómenos como alucinaciones o visiones hipnagógicas e hipnopómpicas (visiones antes o después de dormir).

Carlos Castaneda habla explícitamente de una atención "alternativa" a la habitual (segunda atención), que se practica primero tomando control de la percepción del ego durante los sueños, y se va extendiendo gradualmente hasta poder invocarse estando despierto. Dependiendo del dominio de la atención, es posible llegar a realidades extraordinarias; en la jerga de Castaneda, hay cuatro "compuertas del ensueño" que deben cruzarse para llegar a diversos niveles de realidad, y dependiendo de la habilidad del soñador, diversos modos de existencia y ser.

Ahora bien, desde el punto de vista psicoanalítico la atención en los sueños nos ayuda a mejorar nuestra comprensión de los mismos, por ejemplo a través de la tradición psicoanalítica del diario de sueños. Al hablar sobre sueños con las personas, una respuesta común es el no ser capaz de recordar lo que uno sueña, a pesar de tener conciencia de que han ocurrido sueños. Resulta curioso que, si uno hace un esfuerzo consciente por registrar los sueños propios al mayor nivel de detalle posible (personajes o símbolos más llamativos, trama, estado emocional durante el sueño y después del sueño, etc.) el inconsciente responde con un mejoramiento de la atención: los sueños se vuelven más vívidos y "reales". Más aún, un fenómeno interesante es que los sueños se vuelven más complejos y abstractos, lo cual podemos atribuir al desarrollo de la atención: entre más fina es nuestra observación en los sueños, más compleja es la realidad onírica que captamos.

La atención también juega un papel importante en la extracción de los contenidos del inconsciente según Jung: algunos símbolos necesitan de una atención prolongada (contemplación) hasta que el significado del mismo es asimilado por la conciencia. Esto aplica en particular a símbolos relacionados a la espiritualidad y religión. Esto concuerda con Simone Weil, quien nos habla sobre la contemplación mística en su obra La gravedad y la gracia (1947):[4]

Un método para comprender las imágenes, los símbolos, etc. No tratar de interpretarlos, sino simplemente mirarlos hasta que brote de ellos la luz.

Finalmente, la atención está implícita en la teoría sintérgica de Grinberg, a través del llamado factor de direccionalidad de la conciencia. Debido a los tecnicismos de la teoría sintérgica, y para dar un toque adicional de misterio, omitimos los detalles y referimos al lector a la fuente original.

A través de este análisis, espero haber convencido al lector de que los sueños son un ejemplo primordial de una realidad alternativa a lo material, y constituyen una puerta a una variedad prodigiosa de experiencias mentales.


Lecturas recomendadas

Finalizo este ensayo ofreciendo algunas sugerencias para el lector interesado. De la obra de Carlos Castaneda, Viaje a Ixtlán y El arte de ensoñar. Para adentrarse en la obra de Jacobo Grinberg me parecen excelentes El Yo como idea y La teoría sintérgica.
Por último, recomiendo Dos ensayos de psicología analítica de Jung, que contiene sus primeras ideas sobre su propia teoría psicoanalítica, incluyendo la función trascendente.

[1] Ibn Arabi (1165–1240) fue un místico y filósofo andalusí, figura central del sufismo. De él nos interesa mucho su sistema metafísico que combina la realidad material, la imaginación y los sueños.

[2] Mencionamos de paso que el estudio de los sueños en la obra de Grinberg es escaso; esta aplicación a los sueños es una idea propia.

[3] William James (1842–1910) fue un filósofo y psicólogo estadounidense, pionero del pragmatismo y de la psicología moderna.

[4] Simone Weil (1909–1943) fue una filósofa, mística y activista social francesa, conocida por su pensamiento que une el misticismo cristiano, la filosofía y un compromiso radical con la justicia social.


Publicación original de la revista Estróbilos Rodantes #3 (mayo 2026)